¿SANTRICH
MERECE UN TRATO HUMANO O REALISTA?
Kristian
Camilo Agudelo
El caso Santrich está
moviendo bases que no se pensaba que se fueran a alterar y está provocando la
desestabilidad, no solo de los acuerdos de paz sino de la política colombiana,
en general. Tras 39 días en huelga de hambre por parte de Jesús Santrich, ex jefe
guerrillero, crece la preocupación por el posible impacto que puede generar
dentro de la organización delictiva. Debemos tener en cuenta que Santrich es
una eminencia dentro del grupo. Recientemente, sacó la tercer votación más alta
cuando se llevó a cabo la elección en la dirección del partido político. De
concluir esta huelga con un final trágico, el temor y la violencia pueden
volver a adquirir valor.
Esta situación ya retumba
a nivel mundial. Tanto así que la Unión Europea intervino para trasladar a
Jesús Santrich del hospital del Tunal a una casa del Episcopado en el centro de
Bogotá. Para nadie es un secreto que más allá de lo humanitario, esto se debe a
la desestabilización de los acuerdos de paz. Sería muy difícil, por no decir
imposible, que si la historia de Santrich finaliza de la peor manera, los
excombatientes se reintegren a la vida civil. Además porque el mismo jefe
guerrillero afirma su postura hasta el final a pesar de los constantes intentos
del gobierno porque levante su huelga. Por ejemplo, en 1981, el guerrillero
norirlandés Bobby Sands murió luego de 66 días en huelga de hambre y el
problema creció abruptamente.
Foto tomada de
El Tiempo
La iglesia también está
dividida respecto al traslado de Zeuxis Pausias Hernández (Jesús Santrich). Por
un lado, hay religiosos quienes dicen que no afecta a la iglesia porque debe
primar el respeto, la libertad y la comunión. Pero altos cargos también
expresaron su incomodidad. El caso más importante es el de Monseñor Pedro
Mercado quien afirma que siente el infortunio de salud del jefe guerrillero
pero que debieron buscarse otros métodos en el sistema judicial y
penitenciario. Además que se está abusando de la actitud servil de la iglesia.
Hemos pensado que siempre
debe primar la integridad de cualquier persona ante cualquier situación
difícil. Aun así estamos hablando de uno de los mayores asesinos de la historia de nuestro país. Un ser humano del que no tenemos
claro si está o no está bien llamarlo así. Una persona que fue capaz de
escribir una carta para su familia pasando esta situación. “Quiero
decirte a ti, papá, mamá, a toda mi familia, que los abrazo con los brazos del
alma, con la alegría plena de haber vivido de manera extensa, profunda,
intensa, y, como cosecha que germina, decido feliz porque he procurado dar lo
mejor de mí”. Santrich después de haber
hecho sufrir a miles de familias colombianas, después de reprimirle la libertad
a un sinnúmero de compatriotas, concluyó, descaradamente, diciendo que tenia la
conciencia limpia.
Y entonces, ¿de qué lado se equilibra la
balanza?, ¿de qué lado debemos ponernos como colombianos? Podría decir que
acabó con los sueños de muchos que como yo queremos un país mejor, que destrozó
los corazones de muchas familias que anhelaban un abrazo de su familiar
secuestrado, que él y sus secuaces pretenden llevar en picada a nuestra nación
siendo gobernantes. Pero aún así es un ser humano como uno de nosotros. Solo
Dios puede juzgar. Solo Dios determina cuando una persona parte de este mundo.
Y que él mismo sea quien le señale sus pecados. Y ojalá, por el bien de la paz
de nuestro país, que culmine ya con su huelga de hambre.

Para lograr esa paz que se anhela en primer lugar hay que respetar los Acuerdos que se pactaron y firmaron en La Habana. Es decir de demostrarse que Jesús Santrich siguió delinquiendo y transportando cocaína, después de firmado el acuerdo, hay que caerle a este personaje con todo el peso de la ley y sí esto implica la extradición a Estados Unidos pues que así sea. Pero el gobierno de Colombia debe estar completamente seguro de que Santrich siguió con sus actividades ilícitas, para no alterar nada de lo pactado. Ahora resulta que al ex-jefe guerrillero se le salió a deber por no permitirle seguir cometiendo los crímenes (Después de firmado el acuerdo) que se le perdonaron en el pasado. Así como el gobierno tiene que respetar lo aquello pactado en los acuerdos, los ex-guerrilleros de igual forma tienen que hacerlo y sí piensan que pueden seguir delinquiendo como lo hacían pues hay que castigarles severamente.
ResponderBorrarEs demasiado complicado optar por una solición neutral en este tipo de situaciones, si bien teniendo en cuenta la historia criminal y sus atroces hechos, debería estar pagando por ellos y no estar recibiendo servicios preferenciales. Pero está el otro lado de la moneda, la situación crítica en la que se encuentra los Acuerdos de Paz, que bien hace la Unión Europea en tratar de bajar los humos dentro de está confrontación.
ResponderBorrarLa solución es fácil, empezar a cumplir los Acuerdos, ya observamos que la democracía si funciona, tanto para la eleciones del congreso como para presidenciales no están presentes. Pero en un pueblo ciego y polarizado, calan las mentiras de una manera fácil. Desde un principio se dio que la Justicia Transicional no servía y demás, ¿acaso ya se puso a funcionar? ¿acaso Colombia no quiere saber realmente la verdad detras de esta guerra? Que caigan lo que deberían caer pero que no se destruya un pais en ese proceso.
El artículo está bien planteado, se enfonca en un tema en especifico y es la definición de una persona. Se centra en que se debe ser juzgado si bien sea por cualquier medio pero la importante es el jucio de Dios.
Por Andrés Felipe Reyes La Rotta
La paz en Colombia no es un tema que dependa de la disposición que tenga una sola persona para acceder a los acuerdos. Se trata de un conjunto de estamentos que se firman con el fin de conseguir la tranquilidad que todo un país está anhelando desde hace más de 50 años. Es tonto pensar, que porque Santrich no quiere colaborar o no quiere admitir sus culpas, se deba dar un paso atrás olvidando todo lo que se ha logrado.
ResponderBorrarEn este caso, es complicado hacer cumplir lo acordado cuando se trata de un personaje que sigue delinquiendo y que no ha asumido la culpabilidad de sus crímenes. El tratado se hizo para aquellas personas que estuvieran dispuestas a colaborar en la construcción de una nueva etapa para el país, y para aquellos que sentían arrepentimiento de corazón o simples deseos de dejar atrás una vida de guerra, tortura y aislamiento.
El artículo asume una buena postura sobre el caso. Deja a la luz todos los aspectos que se deben tener en cuenta para opinar sobre la situación actual de Jesús Santrich y permite que se cree un juicio de valor sobre este.